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Esto nos resulta extraño, ya que cuando pensamos en este perro corriendo y peleando contra animales como toros u osos nos imaginamos a estos con la talla que tienen actualmente, pero la raza que se usaba antaño probablemente doblaría en tamaño a los actuales, por lo que saltar y abalanzarse contra estos animales, si bien seguía siendo algo arriesgado, era una labor más sencilla, y si tenemos en cuenta que eran varios los que atacaban a la vez y desde distintos flancos, lo más probable es que acabemos teniendo lástima por el oso, el toro o el león que se enfrentara a ellos.
En la actualidad nos encontramos con unos parámetros muy específicos que determinan el porte y la forma del bulldog inglés, como el hocico achatado, las patas cortas y una cabeza muy grande en comparación con su cuerpo, todos estos signos que se tienen en cuenta cuando se presentan a concursos, competiciones y exposiciones de esta raza, pero lo cierto es que hasta llegar a este punto la raza de estos perros ha sufrido una innumerable cantidad de cambios y aspectos, encontrando bulldogs con el hocico alargado, la cabeza pequeña o incluso colores que no se nos pasarían por la imaginación cuando hablamos del bulldog, aunque esto no es raro si tenemos en cuenta que lo único que importaba es que el perro corriera y fuera lo suficientemente fuerte como para realizar el trabajo para el que se utilizaba.
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